Articlesdownloads.html

REPORTAJE SEMANAL

"FAMILIA", UNA PELÍCULA DE MIKAEL WISTRÖM Y ALBERTO HERSKOVITS

“Familia es un homenaje a la mujer”


En las primeras escenas del film Familia, la protagonista, Nati Barrientos, está haciendo la maleta para viajar a España. Su esposo Daniel la mira, extrañándola aún antes de su partida. Han vivido juntos durante 34 años, y antes de que un océano inmenso los separe, Daniel le pregunta, repentinamente: “¿Me amas?”
Con Familia, Mikael Wiström completa el tercero y último documental de su proyecto acerca de la familia Barrientos, de Lima, Perú. En esta película la atención se centra en mamá Nati, quien lucha por sacar adelante su familia, incluso a pesar que ello signifique el estar lejos de ella. Nati se va a trabajar a España, como tantos otros inmigrantes, dejando a su pequeño hijo de ocho años, Nata, al cuidado de su padre y a su hija Judith a cargo de los quehaceres domésticos. Un sacrificio que a todos les cuesta asumir.


Familia ganó el Premio al Mejor Documental en el Festival Internacional de Cine de Gotemburgo y está nominada como candidata al Mejor Documental del Festival de Documentales de Estocolmo. La cinta se exhibirá por primera vez en Suecia en el cine Victoria, el viernes 12 de marzo.


Mikael Wiström es cineasta, periodista y escritor y ha realizado más de 15 filmes. Su relación con la familia Barrientos data de más de 30 años. En un viaje al Perú, en 1974, conoció a Daniel, quien junto a su esposa Nati trabajaban recolectando lo que podían en un basural de uno de los barrios periféricos de Lima. Daniel le contó, en esa ocasión, que los cerdos por poco devoran a su hijita Sandra.


De allí comenzó una amistad que duraría toda una vida. Mikael pasó a convertirse en “compadre” de Daniel y padrino de Sandra. Sin embargo, pasarían un tiempo largo sin verse. Después de 17 años, en 1991, Mikael vuelve al Perú, a reencontrarse con la familia Barrientos, con la idea de hacer un introspectivo documental acerca del reencuentro.


La cámara capta, incluso, los problemas originados por la desigualdad de condiciones: Mikael representa al mundo acomodado, Daniel ha vivido en condiciones de extrema pobreza una gran parte de su vida. “Esta maldita injusticia!” exclama Mikael, en una escena del segundo documental: Compadre. Ciertamente llama la atención la vulnerabilidad y la sinceridad con la que tanto el cineasta, como el protagonista del film, enfrentan la cámara.


Alberto Herskovits comenzó a colaborar con Mikael Wiström desde la segunda película de esta serie de tres: La otra orilla, Compadre y Familia, contribuyendo tanto en el terreno visual como de ideas y post-fílmico. Alberto llegó a Suecia en 1986, de madre alemana y padre rumano. Nació y vivió cuatro años en Argentina, de allí su buen dominio del español. En Alemania se dedicó en un principio al teatro, pero luego prefirió los documentales. “Dejé el teatro porque me parecía muy neurótico”, confiesa. De profesión fotógrafo, ha trabajado en alrededor de 12 largometrajes. Junto a Mikael se encargó de las filmaciones y del montaje de Compadre y Familia.

La entrevista a Mikael Wiström y Alberto Herskovits se transforma rápidamente en una conversación, cuando me reciben en las espaciosas oficinas de Kungsholmen, muy cerca del ayuntamiento de Estocolmo. Con gusto acepto una taza de té con miel y me doy cuenta de inmediato que cada pregunta tiene siempre dos respuestas, a menudo distintas. Es evidente que estos dos cineastas están acostumbrados a trabajar juntos, y que seguramente el sólo hecho de no estar de acuerdo en muchos tópicos hace que el trabajo en conjunto sea más fructífero.
Alberto habla acerca de la problemática que implica la migración. En el caso de Nati, el hecho de que se vaya a trabajar a España hace que se cree una dependencia entre ella y su familia, que permanece en Lima. Su esposo Daniel, su hijo menor Nata, su hija Judith, que ha vuelto al hogar de los padres y su hijo Dani, junto a su esposa y a su hijito.


-Es difícil cuando una gran parte de la economía proviene de un integrante de la familia que está trabajando en el exterior, es difícil huir de eso porque allí se establece una relación de dependencia muy pesada, dice Alberto.


-Pero tampoco vamos a decir que todo va para abajo, que todo es malo. Porque ellos han avanzado mucho en los años que han pasado. Por supuesto que con sufrimientos y conflictos, pero siguen viviendo juntos y luchando, le refuta Mikael.-
Pero, según ambos, el gran valor de la película es que trata un tema con el cual muchas personas se sienten identificadas, el tema de la migración, algo que atañe no sólo a América Latina, sino a millones de personas en todo el mundo. “Hay mucha gente que tiene que vivir alejada de sus familias, para enviarles dinero”, dice Alberto.“


-Yo creo que la facilidad de identificación de la película es amplia. Yo pregunto, a veces, provocando un poco: “¿De qué se trata la película?”, y muchos dicen: “De la vida”. Porque la dinámica familiar está en todos nosotros, de alguna u otra forma. No hay familia que no tenga problemas, porque son parte de la vida, ¿no? es algo que hay que vivirlo, y hay que adaptarse, de alguna u otra forma, explica Mikael.
Luego los dos se enfrascan en una pequeña discusión acerca del motivo principal de la película: la migración o la familia. “De una manera la película es un retrato muy íntimo acerca de una familia, de sus relaciones, sus complicaciones. Pero, a otro nivel, es un relato acerca de la globalización. A otro nivel cuenta una realidad mundial”, dice Alberto, pero es interrumpido por Mikael, quien acota que también es familiar, ya que “ninguna familia existe en el vacío”.


-Para mí lo esencial es que en la película hay seres humanos que están viviendo momentos muy emocionales y muy fuertes y que tienen una historia en común. Eso lleva al público a entenderla y a identificarse con ella. Después toca también el tema de la migración global, pero no es una película acerca de esta, en esencia, explica Mikael, y Alberto está, esta vez, de acuerdo.


¿Cuál es el mensaje, por decirlo así, que Uds. quieren dejar, con la película?
-No hay un mensaje en especial, sólo quiero mostrar mi visión de la vida, para no sentirme tan solo en este planeta, (dice, sonriendo Mikael). Y esta vez quisimos mostrar la perspectiva de la mujer, de Nati, a quien admiramos muchísimo.


-Yo considero que la película es un homenaje a la mujer. Nati es una mujer fenomenal, al igual que tantas otras mujeres que viven luchando por sus hijos, por la sobrevivencia, y que tienen una fuerza enorme, concluye Alberto.
Si bien es cierto que la fuerza de los tres documentales es la cercanía, la intimidad con la que está filmada - algo que es posible gracias a la amistad existente entre el cineasta y “sus personajes” - surge de inmediato la pregunta: ¿Cuánto han influido las filmaciones en el desarrollo de la vida de la familia Barrientos?


-A veces me preocupa cuando Judith dice: “Cuando Uds. están filmando se siente como que esa es la vida real”. Y ellos, a su vez, han influido mucho en mi vida. ¡Todo un mundo!, dice, Mikael, con énfasis.


-Es una coexistencia de intereses. Tanto para nosotros, como para ellos la película ha significado mucho también, y no sólo desde el punto de vista de una experiencia humana…dice Alberto.


-También desde el punto de vista económico. Eso es muy importante, porque hay un desequilibrio entre nosotros, y se trata de llegar a un acuerdo, explica Mikael.


-Todos influimos en las vidas de los demás. El hecho de estar ahora conversando contigo va a influir en ti, como también en nosotros, aunque sea en una forma muy pequeña, pero igual, dice, sonriendo, Alberto.


Y, sin duda que todo es un juego de acción e interacción, entre los seres humanos. Una madeja infinita que todos tejemos, en conjunto. Mikael cuenta que generalmente cuando se hace un documental, se busca a un “objeto”. “Pero, en este caso, el objeto me buscó a mí”, dice, recordando esa lejana tarde de invierno en Lima, cuando corría el año 1974, y Daniel Barrientos se acercó a preguntarle que andaba haciendo por allí, con esa cámara fotográfica tan valiosa. Y recuerda lo tonto que se sintió al contestarle algo así como de que: “estaba documentando la pobreza del mundo”. Mikael Wiström, sin darse cuenta, estaba documentando, también, la riqueza del mundo.


Marisol Aliaga /Incumbencia

Marzo 2010

HawansuyoHawansuyo.htmlHawansuyo.htmlshapeimage_3_link_0